ROMPIENDO CON LAS RUTINAS DEL PASADO
Dr. Jeremías Saúl García
Juan 10:10
 

En el evangelio según San Juan 10:10, Jesús declaró: “El ladrón solo viene a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Aunque este fue el propósito de Jesús al venir hace ya mas de dos mil años, muy pocos creen en su propósito y son mucho menos quienes han entrado a vivir esa vida abundante.

 

En algunos anuncios publicitarios se escucha frecuentemente promocionar algún artículo o servicio con expresiones como: “el placer de vivir”, “el placer de comer”, “el placer de dormir” o “el placer de viajar”. Pero, ¿alguna vez ha escuchado usted expresiones como: “el placer de estudiar”, “el placer de trabajar”, “el placer de obedecer” o “el placer de ayudar al necesitado”?


No hay nada malo en la palabra “placer”. En la Biblia se usa con frecuencia, aunque según su contexto se traduce el mismo vocablo en palabras como: satisfacción, complacencia o deleite. Dios mismo expresó su deleite o complacencia en Jesucristo, y en numerosos casos se habla de su deseo de sentir esto mismo por su pueblo o iglesia.


De manera que la vida fue hecha para vivirla de forma placentera. El problema si queremos llamarle así es cuando esa vida se place solamente en cosas que aunque son necesarias ocupan tanto el placer de la persona que hace a un lado o ignora otras que son igualmente o más importantes sobre las cuales debiera también experimentarse placer, como las relacionadas con anterioridad.


Si buscas con mucho interés el poder disfrutar del placer de vivir, comer o de viajar; igualmente debieras sentir placer al estudiar, trabajar y obedecer porque eso también es parte de la vida abundante que Dios ha querido darte. Hace poco pregunté a un grupo en su mayoría estudiantes si alguna vez, después de aprobar un curso con 80 puntos, se fueron de nuevo a su lugar de estudios a seguir estudiando esa misma materia hasta llegar al cien por ciento de su conocimiento. Si de un total de 100 solamente obtienes 80 puntos, quiere decir que aún te falta el 20 por ciento de un conocimiento pleno, indudablemente nadie lo ha hecho. Generalmente después de aprobar una materia, aunque sea con el mínimo del punteo, el estudiante se olvida de los libros y contenidos, lo cual indica que su meta no es precisamente alcanzar el pleno conocimiento sino vencer aunque sea con el mínimo las pruebas de su carrera.


En el trabajo y otras áreas ocurre lo mismo, siempre la persona está pensando en que sería mejor no tener que trabajar, olvidándose que el trabajo es más que una fuente de dinero, sino una de las realizaciones de la persona en sí; por lo general se está pensando en “cuánto me pagan” y no en cuán valioso e importante es lo que hago.


Para llegar a vivir esa vida abundante o placentera, es necesario aprender en primer lugar a romper con los moldes o rutinas del pasado. Leí en un artículo que la medida internacional estándar de las líneas de los ferrocarriles es de 1.435 metros; esa medida según ese artículo se debe que los primeros tranvías tenían esa medida de separación de sus ruedas, la cual tomaron de los antiguos carros romanos. ¿De donde tomaron esa medida los romanos?, del ancho del trasero de los dos caballos que halaban esos carros. La pregunta obligada es ¿Por qué se sigue usando esa medida?, quizá porque nadie ha querido romper con esos moldes antiguos.
En la vida hay también muchas cosas que mantienen a la persona dentro de moldes del pasado, y esto no le permite avanzar a un futuro mejor. Hay cuatro cosas que tú puedes hacer para romper los moldes del pasado:


 

1.- Es necesario revisar tus métodos actuales. Si estás insatisfecho con lo que has logrado hasta el momento es porque tus métodos o estrategias no han sido las mejores, y se hace necesario renunciar a aquellas cosas que no han funcionado, sea en tu negocio, tu trabajo, profesión, relaciones familiares, etc., para dejar espacio a las nuevas.

 
 

 
 

2.- Debes levantar tu visión niveles más altos. Esto indudablemente exigirá algún esfuerzo extra, pero debes recordar que una vida “extraordinaria”, siempre requiere de ese “extra” que hay que ponerle a lo ordinario.

 
 

 
 

3.- Debes valoras cada una de las cosas que haces. Todo lo que haces es el reflejo de lo que eres, para llegar a hacer cosas grandes debes hacer dos cosas. Hacer bien las cosas pequeñas para avanzar a las grandes, o desistir de entretenerte en las cosas poco importantes para moverte a las que son más importantes. Hay muchos que están muy ocupados en cosas de poca importancia que se les pasará la vida y no se moverán a las que son más importantes y valiosas. Recuerda que el que es infiel en lo poco, lo será también en lo mucho.

 
 

 
 

4.- Se persistente en todas tus metas. La falta de persistencia o perseverancia solamente revelará dos cosas: o tus metas no eran importantes y valiosas, o no estabas convencido de cambiar tu nivel de vida. Si te has propuesto hacer algo, persevera en ello hasta alcanzarlo. En una carrera de velocidad, es muy importante salir a tiempo, pero lo es más aún llegar a tiempo, la salida es valiosa pero lo es mucho más la llegada a la meta. Los premios se reciben al final de la carrera y no a la salida. No te sientas premiado solamente porque tienes un buen plan con excelentes metas, no puedes sentirte satisfecho solamente por haber diseñado un buen plan, sino por haberlo concluido con éxito.

 
 


 
 


 
 

 
 

 
 

 
 
 
 

 
 
 

"Ministerios de La Gracia"
Diagonal 2 27-19 "A" Zona 3 Quetzaltenango, Guatemala Centro America
Código Postal 09001 EMAIL: iglesia@delagracia.org
Teléfonos: (502) 77673665 (502) 77637434 (502)77368
680