TUS SUEÑOS, TU VIDA Y TUS ACCIONES EN LAS MANOS DE DIOS
Dr. Jeremías Saúl García
Santiago 4:13-17
 

El Dios a quien adoramos y servimos es el Dios vivo y el Dios de vida. La Biblia se refiere a Él como el autor de la vida, el dador de vida y el sustentador, lo cual quiere decir que es quien provee no solamente vida sino las cosas necesarias para esa vida. Dios está interesado en darnos vida y vida en abundancia. Aunque vemos vida en todo lo que Dios creo y el hombre tiene vida en si, pocas veces sabe con exactitud lo que esto es, y la gran mayoría de personas viven la vida sin saber de su verdadero valor y propósito. Hay una diferencia entre el concepto y el valor que Dios le da a la vida, lo que el hombre en tiende de ella.

 

La mayoría está siempre considerando la vida como algo de tan poco valor que es frecuente escuchar a personas que han quitado la vida a un ser humano por robarles objetos que no valen más que unas pocas monedas. Por otro lado hay personas que han muerto por no entregar un teléfono celular, o una pequeña joya de muy poco precio. Si consideramos dentro del contexto bíblico, podemos encontrar casos como los hermanos de José que lo vendieron como esclavo por unas pocas monedas, y a Judas que vendió a Jesús por una cantidad insignificante.
Uno de los grandes propósitos de Dios, al revelarse por medio de sus obras, su Palabra y su Hijo Jesucristo, ha sido el enseñarnos a vivir la vida de acuerdo al gran propósito para el que nos la ha dado.


Este texto fuera de su contexto, podría entenderse como que Dios está diciendo que no debemos hacer planes para el futuro, o que la vida es tan poco valiosa y útil como la neblina. Pero visto dentro todo su contexto no es ese el propósito del mensaje.


¿Qué es lo que entonces se está enseñando? Hay aquí tres claras enseñanzas:
1. La primera de ellas es: Nunca hagas planes para tu vida sin antes aprender a vivir la vida de acuerdo al propósito para el que Dios te la ha dado. Tú no sabes qué sucederá el día de mañana, o la próxima semana, el próximo año, pero Dios si lo sabe. Planificar es bueno, establecer metas es importante, pero aquellos planes que se hacen sin tomar en cuenta a Dios, nunca tendrán la plena certeza de que lleguen a cumplirse. Antes de hacer planes y establecer tus metas debes pensar: “Si Dios quiere viviré, y haré esto o aquello”. Primero se debe aprender a vivir en los propósitos de Dios y luego avanzar en esos propósitos.

2. La segunda enseñanza que tenemos es: Pon tu vida en las manos de Dios y tendrá el verdadero valor que Dios le ha dado. Cuando el texto declara ¿Qué es vuestra vida?, no se está refiriendo a la vida de Dios, sino a la vida acuñada por le filosofía humana; una vida sin Dios y sin un propósito claro. Una vida sin Dios es como neblina, que molesta, estorba y limita la visión; pero una vida en las manos de Dios obtiene el más grande valor. Alguien escribió lo siguiente: Una pelota de basquetball en cualquier mano no vale mas de $100, pero esa misma pelota en las manos de Michael Jordan puede valer $33,000; una raqueta de tenis en manos de cualquiera no vale nada, pero una raqueta en manos de Pete Sampras significa todo un campeonato; una honda en cualquier mano, puede ser solamente un juego de niños, pero una honda y una pequeña piedra en las manos de David fue el arma de la victoria del pueblo de Dios; cinco panes y dos peces en cualquier mano solamente servirían para hacer un par de sándwiches pero esa misma cantidad de panes y peces en las manos de Jesús alimentó a toda una multitud. Todo depende en manos de quien pones tu vida, tomará el valor que le den esas manos. También encontramos en el texto lo breve que muchas veces es la vida, es tan corta en esta tierra como para desperdiciarla en cosas que no valgan la pena. ¿Podrías mencionarme res cosas muy importantes que hiciste ayer que cambiarán el rumbo de tu vida? ¿o, podrías decir tres cosas que anhelas hacer y que cambiarán el valor de tu vida?


3. La tercera enseñanza que encontramos es que Dios nos inspira a hacer aquellas cosas buenas que sabemos hacer. Él demandará de cada uno las cosas buenas que sabía hacer y no las hizo. El texto dice “El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, se le contará como pecado” La vida que le agrada a Dios no es solamente dejar de hacer cosas malas. Una vida así cumple solamente con la mitad del propósito de Dios. Pecado no solamente hacer cosas malas, también lo es saber hacer las cosas buenas y no hacerlas. Todos sabemos que mentir es pecado, pero saber la verdad y no decirla también lo es. Hablar mal de una persona es pecado, pero no decir las virtudes y reconocer los talentos de otros también lo es.


Dios te invita a usar la capacidad de soñar y planificar que Él te ha dado, pero debes de pasar de los sueños a las acciones. Dios te diseñó de una forma muy especial, te dotó de capacidades extraordinarias, y te dio sabiduría para soñar, pero debes dejar que el proceso de tus sueños se cumpla.
Deja que tus sueños se conviertan en pensamientos, que tus pensamientos se conviertan en anhelos, que tus anhelos se conviertan en convicciones y que tus convicciones se conviertan en acciones.


 

 
 

 

 
 

 
 

 

 
 

 
 
 
 


 
 


 
 

 
 

 
 

 
 
 
 

 
 
 

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